tour privado alhambra

¿Hace un tour privado por la Alhambra?

¡Hola, amigos! En la entrada de hoy os vamos a hablar sobre la impresionante ciudad palatina nazarí, la Alhambra de Granada. Estamos seguros de que muchos de vosotros ya la conocerán o habrán, como mínimo, oído hablar de la misma. No obstante, algunos de los visitantes de nuestro blog escuchan hoy por primera vez su nombre. ¿Y qué es esto de la Alhambra? No os preocupéis, porque os lo vamos a contar todo, todito aquí, en esta bitácora de viajes.

 

Primero de todo, ¿dónde se encuentra la Alhambra y de qué se trata? Pues, a diferencia de lo que algunos puedan pensar, la Alhambra no es un palacio, no, señores, ¡es una ciudad, como adelantábamos en la introducción! Se trata de un conjunto que engloba tanto varias construcciones defensivas (como la alcazaba y las murallas) como restos arqueológicos de casas andalusíes de época nazarí, así como una serie de impresionantes palacios, jardines e incluso, así como lo oyen, ¡una huerta ecológica! La Alhambra está situada sobre la colina de la Sabika, en la zona alta de Granada, una de las capitales de provincia de Andalucía, la comunidad autónoma más grande del sur de España y la segunda más grande de todo el país, sólo por detrás de Castilla y León. Si buscan un mapa de la península ibérica, encontrarán Granada en la zona suroriental del mismo, en un precioso enclave entre la impactante Sierra Nevada. Es una ciudad regada por dos ríos, uno de los cuales transcurre de manera subterránea: el Darro y el Genil.

 

La Alhambra de Granada, este interesantísimo complejo monumental cuya visita es obligatoria para todos aquellos viajeros enamorados de la historia y lo antiguo, tiene un nombre muy curioso. Durante muchos años se ha dicho, al menos, popularmente, que se debe a que los ladrillos de la misma son rojos. Como “al-hamra” significa “la roja” en lengua árabe, se creía que el nombre venía por eso. Nada más lejos de la realidad, queridos lectores de Diario de Viajes. Las investigaciones basadas en las (¡múltiples!) fuentes escritas que tenemos de la época demuestran que se ganó el nombre porque su constructor y primer rey nazarí, Ibn al-Ahmar, era pelirrojo, con lo cual lo apodaron “el rojo”. De este apodo, que se terminó pasando a toda la familia (los nazaríes, por tanto, también eran llamados “los rojos”), deriva el nombre de la fortaleza.

 

Pero volvamos a las construcciones de las que hablábamos antes. ¿Sabéis que, durante más de setecientos años, una grandísima parte de la Península Ibérica estuvo en manos de un gobierno islámico? Puede parecer un poco raro mezclar “churros con merinas”, es decir, hablar de un gobierno según su adscripción religiosa, pero, en aquella época (estamos hablando del año 711 después de Cristo), la cuestión de la fe era de vital importancia. Antes de la llegada de las tropas musulmanas a la península, el territorio de lo que hoy en día llamamos España era un reino visigodo cristiano cuyos herederos estaban enfrentados. Se llamaba Hispania, como la antigua provincia romana. Tras recibir la llamada de auxilio de uno de los herederos al trono, las tropas de un general rifeño llamado Tariq llegaron a la península y, aprovechando el vacío de poder, fueron conquistándola de sur a norte, llegando, incluso, a lo que hoy en día es Francia. Después de algunos altercados y tras siglos de florecimiento y decadencia, las dinastías islámicas del sur se enfrentaron a los, por aquel entonces, escasos reductos cristianos del norte, principalmente afincados en Asturias (¿les suena la Virgen de Covadonga? Pues la leyenda data de esta época). Tras años de desgastes y guerras, el último bastión del antaño floreciente reino islámico se redujo a la dinastía nazarí. Es entonces cuando se funda la Alhambra, que podéis visitar de múltiples formas.

Pero si lo que os interesa es verla, ¿por qué no contratar un tour privado alhambra? Los viajes en grupo tienen su encanto, no lo vamos a negar, pero, para nosotros, como sabéis, lo mejor siempre es contratar algo personal, que tenga en cuenta nuestras necesidades y las de nuestros acompañantes. Si viajas con amigos (como es nuestro caso, casi siempre), nosotros te recomendamos un tour privado alhambra.

 

Los beneficios son múltiples. Evidentemente, en todos los toures, ya sean privados o no, te van a contar la historia del complejo. No obstante, ¿van a tener todos en cuenta tus gustos e intereses, haciendo más hincapié en lo que tú necesites? ¿Van a ser todos igual de profundos? ¿Vas a poder, viajando con un grupo heterogéneo y enorme, hacer todas las fotos que quieres? ¿Y qué decir de las preguntas que te vayan surgiendo? A todo el mundo le da palo ser el cutre que pregunta en cada esquina que de qué piedra es el palacio de Carlos V, por poner un ejemplo, o de qué madera son los artesonados de la Sala de la Barca, ¿verdad? A mí, desde que me dijeron preguntón una vez y me cortaron todo el rollo, se me fueron las ganas de ir en grupo.

 

Con un tour privado alhambra puedes verlo todo con más detenimiento, hacer preguntas, pararte donde quieras o ir a tu propio ritmo. ¿Qué vas a visitar con él? La respuesta rápida es: los palacios, los jardines, el Generalife, la alcazaba, el Palacio de Carlos V… La respuesta correcta, no obstante, es que con un tour privado alhambra, además de todo eso, vives en primera persona la historia, tienes una experiencia mucho más personal e íntima, a tu propio ritmo, ¡especialmente si viajas con niños pequeños, carritos, personas de movilidad reducida o ancianos! En resumidas cuentas, es un viaje que, bajo nuestro punto de vista, ¡vale muchísimo la pena!

 

Sé que muchos pensarán que los toures privados son muy caros y, a veces, es cierto. Nunca se me olvidará el sablazo que me dieron cuando fui a visitar El Prado… Pero en este caso, nada más lejos de la realidad. Nosotros encontramos un tour privado alhambra súper bien de precio el año pasado y quedamos encantadísimos. Para lo que disfrutamos y todo lo que vimos, ¡habría pagado el doble, sin pensármelo dos veces! En fin, que si quieres visitar la Alhambra, no te lo pienses, ¡a por un tour privado!