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El Paseo de los Tristes es la calle que conecta la zona de Plaza Nueva con el barrio del Sacromonte. Una calle larga y pintoresca, considerada una de las calles más bonitas de España. Su nombre original es Carrera del Darro, ya que discurre paralela al cauce del río Darro.
Lo que hace único a este lugar no son solo sus vistas espectaculares a la Alhambra, sino una historia fascinante y algo macabra que explica por qué se llama "de los Tristes". Es un paseo que combina belleza, historia y una perspectiva privilegiada del monumento nazarí que pocos lugares en Granada pueden ofrecer.
Esta zona tiene varias iglesias y para el siglo XIX, seguía siendo común enterrarse en los camposantos de las parroquias e iglesias. La gente más humilde se enterraba sin ataúd. Cuando subía el cauce del río, a menudo se llevaba por delante los muros de los camposantos y, con ellos, varios enterramientos. Para evitar el continuo río de cadáveres, se decidió embovedar el río y adscribirse al nuevo estilo de cementerios que iba ganando cada vez más terreno en Europa. Así fue como nació el cementerio de San José.
Para los enterramientos, las familias solían hacer el cortejo fúnebre por la Cuesta de Gomérez. No obstante, los turistas y visitantes que ya había entonces en la Alhambra se quejaban de las molestias que eso ocasionaba. Desde el ayuntamiento, se obligó a todos los cortejos fúnebres a hacer la subida por la Cuesta de los Chinos, de manera que el recorrido se hizo mucho más largo, ya que había que atravesar toda la Carrera del Darro hasta el final.
La Carrera del Darro empezó a ser conocida como "el camino de los muertos". Con el tiempo, los visitantes más poéticos empezaron a llamarla "Paseo de los Tristes" y así ha quedado hasta nuestros días. Un nombre que evoca melancolía pero que se ha convertido en sinónimo de belleza y romanticismo.
Es considerado, por sí mismo, un precioso mirador a la Alhambra. Desde aquí tienes una perspectiva frontal del monumento nazarí que te permite apreciar la Torre de Comares, los Palacios Nazaríes y el Generalife en todo su esplendor. Es especialmente espectacular al atardecer, cuando las luces doradas bañan las murallas.
Esta explanada fue hasta el siglo XIX lugar de grandes celebraciones y fiestas, donde había espectáculos de toros y cañas. A veces, se cubría el cauce del río Darro con andamios, para que hubiera más espacio. Para animar estas fiestas se construyó en 1609 la Casa de las Chirimías, gracias a la donación de terrenos que hicieron los señores de Castril. Desde el balconcillo de este pequeño edificio los músicos animaban las fiestas con sus chirimías y trompetas.
En el Paseo de los Tristes hay dos puentes que cruzan el río Darro. El Puente de las Chirimías, junto a la casa del mismo nombre, es obra de 1882, ya que el puente original medieval ha desaparecido. El Puente del Aljibillo es de época zirí, construido probablemente en torno al siglo XI, aunque conserva ya pocos elementos originales.
Si cruzas el puente te encontrarás delante de un edificio abandonado que llama la atención por su aspecto fantasmagórico. Es el llamado Hotel Reúma, aunque en realidad se llamaba Hotel Bosques de la Alhambra. Este hotel fue inaugurado en 1910 y no duró mucho tiempo abierto, ya que al parecer su estructura de madera no era muy adecuada para la humedad que da esta parte del río.
Además, da a conocer personalidades relevantes de la zona, como el bailaor Mario Maya o el padre Manjón. Frente a la Casa de las Chirimías se encuentra el monumento al bailaor Mario Maya, que creció bailando en las cuevas del Sacromonte y triunfó en el mundo con su flamenco.
El Paseo de los Tristes es una zona muy bonita de visitar y llena de puntos de interés. Cuenta con las iglesias de Santa Ana y San Pedro y San Pablo (ambas del siglo XVI). Tiene el Museo Arqueológico en un bonito palacete del siglo XVI y también el Bañuelo, hammam del siglo XI.
Está llena de tiendecitas y terrazas donde tomar algo y guarda vestigios antiguos, como el Puente de los Tableros, del siglo XI. En la zona también puedes encontrar algunos restos de casas árabes y varias casas moriscas, construidas poco después de la conquista.
La Casa Horno de Oro, en el número 14 de la calle del mismo nombre, es una casa de origen nazarí cuya entrada está incluida en la Dobla de Oro - una visita que pocos turistas conocen pero que resulta fascinante.
Puedes llegar al Paseo de los Tristes en microbús número C31, C32 o C34. También puedes bajarte en la parada Catedral de Granada (Gran Vía 1) en los autobuses 4, 8, 11, 21, 33 y andar unos 5 minutos.
No puedes llegar al Paseo de los Tristes en tu propio vehículo. Esta zona está solamente abierta para los residentes, autobuses y taxis. Es una medida para preservar el carácter peatonal y la tranquilidad de esta zona histórica.
A pie desde Plaza Nueva son aproximadamente 10 minutos caminando por la Carrera del Darro, un paseo muy agradable que te permite ir descubriendo los rincones más bonitos del casco histórico.
Acceso gratuito las 24 horas para pasear y disfrutar de las vistas. Los bares y restaurantes tienen sus horarios específicos, pero la mayoría abren desde media mañana hasta altas horas.
Mejor momento para la visita es el atardecer, cuando las luces crean un ambiente mágico y las terrazas se llenan de vida. Sin embargo, cualquier hora del día ofrece vistas espectaculares de la Alhambra.
Duración recomendada de 1-2 horas para pasear tranquilamente, visitar algunos monumentos y tomar algo en las terrazas. Es perfecto para combinar con una visita al Albaicín o al Sacromonte.
Descubre la calle más bonita de España, donde la historia macabra se transforma en belleza poética, donde cada piedra cuenta siglos de tradición granadina y donde las mejores vistas de la Alhambra te esperan en cada terraza. Un lugar donde el pasado y el presente conviven en perfecta armonía.
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