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El Albaicín y el Sacromonte son los dos barrios que mejor explican la Granada anterior a 1492, uno frente al otro, separados por el valle del río Darro. El Albaicín es el barrio más antiguo de la ciudad, poblado ya en época íbera y organizado como lo conocemos hoy con la llegada de la dinastía zirí; fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1994. El Sacromonte, en la ladera vecina, es el barrio gitano de las casas cueva, cuna del flamenco granadino.
Esta ruta enlaza ambos: primero las calles, aljibes y miradores del Albaicín, y después el Camino del Sacromonte, con sus cuevas convertidas en viviendas, negocios y tablaos flamencos.
La zona baja del Albaicín, más cercana al río, es la más restaurada hoy en día. Las zonas media y alta, antes las más ricas, son famosas por sus cármenes: casas amuralladas con huerta, la vivienda típica de los grandes terratenientes nazaríes.
En la parte alta se conserva el Palacio de Dar al-Horra, residencia de Aixa, madre de Boabdil, y el único palacio nazarí que existe fuera de la propia Alhambra. El barrio conserva también una red de aljibes de los siglos XI al XVI, como el Aljibe del Rey, el mayor aljibe musulmán de Granada, con capacidad para 300 metros cúbicos de agua.
Entre los edificios religiosos destaca la Iglesia del Salvador, construida sobre la antigua Mezquita Mayor del Albaicín, de la que se conserva el Patio de las Abluciones.
El recorrido pasa por varios miradores con vistas a la Alhambra: el Mirador de San Nicolás, el más famoso, con el conjunto monumental completo y Sierra Nevada de fondo; el más tranquilo Mirador de Santa Isabel la Real, junto al convento del mismo nombre; y el Mirador de la Lona, cerca de la Placeta de San Miguel Bajo, con una vista lateral distinta de la Alhambra.
El Sacromonte se conformó a partir de la conquista castellana de 1492: cuando judíos y musulmanes fueron expulsados de la ciudad, se permitió el asentamiento de población gitana en la zona alta del Albaicín y en las laderas del Cerro de San Miguel, junto al viejo Camino del Sacromonte. Ahí surgió su seña de identidad, las casas cueva, excavadas en la roca.
El barrio vivió su época dorada en los años 60, con unas 1.500 casas cueva habitadas. Hoy muchas se han convertido en viviendas turísticas, y la mayoría de las que se mantienen activas se dedican a espectáculos flamencos conocidos como zambras, que escenifican una boda gitana en corro, sin tablao ni escenario.
El Museo Cuevas del Sacromonte reúne 11 cuevas históricas que recorren la vida del barrio: la cueva vivienda, la cueva cuadra, la cueva cestería, la cueva cocina, la cueva cerámica y telar, la cueva fragua, entre otras.
En lo alto del Monte Sacro se levanta la Abadía del Sacromonte, un edificio barroco del siglo XVII. Bajo ella están las Santas Cuevas, donde tradicionalmente se sitúan los enterramientos de San Cecilio, primer obispo y patrón de Granada. La visita a la abadía solo puede hacerse con guía.
Lo más recomendable es subir al Albaicín a pie desde la Carrera del Darro, por la Cuesta del Chapiz, y bajar después por la Calle Calderería Nueva, llena de tiendas y teterías árabes. Para el Sacromonte, el microbús C34 sale de Plaza Nueva cada 15 minutos; también puede subirse andando en unos 25 minutos, con la primera parte del camino en cuesta.
Las calles de ambos barrios son empedradas y con pendiente, así que conviene ir con calzado cómodo; no son accesibles para personas con movilidad reducida.
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