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La Carrera del Darro discurre por la margen derecha del río Darro, uno de los tres ríos que atraviesan Granada. El Darro es afluente del Genil. Comienza en Plaza Nueva y termina junto al Puente del Aljibillo, encrucijada donde se encuentran la Cuesta del Chapiz hacia el Albaicín y Sacromonte, y la Cuesta del Rey Chico o Cuesta de los Chinos hacia la Alhambra.
En sus márgenes se sitúan puentes del siglo XVII, baños árabes del siglo XI, conventos, palacios nazaríes, el Museo Arqueológico de Granada y la Iglesia de San Pedro y San Pablo. Comunica la colina del Albaicín con la colina de la Sabika donde está la Alhambra. Durante la época nazarí fue eje urbano y zona comercial conocida como Barrio de Ajsaris.
Tras 1492 los Reyes Católicos permitieron su configuración actual con casas señoriales renacentistas y barrocas. Conocida popularmente como Paseo de los Tristes por el recorrido de cortejos fúnebres hacia el cementerio de Granada hasta el siglo XX.
En la época del reino Zirí, reino islámico de taifas que controló el territorio granadino durante la mayor parte del siglo XI, se encontraba habitada la colina que hoy ocupa el Albaicín, situada en la margen derecha del río. Esta es la parte habitada más antigua de la ciudad de Granada. En la margen izquierda, enfrentada a la colina del Albaicín está la colina de la Sabika, coronada hoy por la Alhambra. Aunque en el siglo XI aún no existía la Alhambra, sí había sobre esta colina una fortaleza de menor tamaño pero de gran importancia estratégica por el dominio visual que ofrece de las cuencas de los ríos Darro y Genil y de la planicie de la Vega de Granada.
Comunicando ambas colinas había una coracha (camino fortificado) que cruzaba el río sobre un puente que contaba con una puerta para impedir el acceso de cualquier intruso a través del cauce del río. De esta puerta, conocida como Puerta de los Tableros, quedan hoy apenas algunos restos: el arranque del arco sobre la margen izquierda del río. Justo enfrente de estos restos se sitúan dos monumentos relevantes del periodo islámico: el Bañuelo (Hammam o baños árabes del siglo XI, los mejor conservados de toda Al-Ándalus) y el Maristán (hospital del siglo XIV).
Durante el periodo nazarí (siglo XIII-XV), el río Darro siguió siendo fundamental para la ciudad, al ser tanto fuente de agua como eje urbano. En sus márgenes se construyeron baños árabes o hammanes, molinos, puentes y casas moriscas. Este entorno se conocía como el Barrio de Ajsaris y era una zona de notable importancia comercial y residencial.
Tras la Reconquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492, la Carrera del Darro mantuvo su importancia urbana. Es entonces cuando adopta la forma que conocemos hoy. Los señores de Castril, por su destacada labor en la conquista y capitulación de Granada, habían recibido en premio por parte de los Reyes Católicos los terrenos adyacentes, que cedieron para permitir su actual configuración. Se construyeron nuevas edificaciones como iglesias y casas señoriales con influencias renacentistas y barrocas. Testimonio de esta época son las fachadas con trampantojo barroco: técnica de pintura decorativa que simula elementos arquitectónicos.
Destaca entre los edificios de esta época la Casa de Castril, que perteneció a Hernando de Zafra (secretario de los Reyes Católicos), y que actualmente alberga el museo arqueológico de la ciudad. Podemos encontrar también algunos conventos y algunas iglesias: la de San Pedro y San Pablo, la de San Bernardo y, ya en el tramo final, la de San Gil y Santa Ana.
El nombre "Carrera" hace referencia al paseo o camino principal junto al Darro. A lo largo del tiempo se mantuvo como una zona de tránsito y contemplación, destacando por su belleza y armonía con el entorno natural. Se construyeron puentes emblemáticos como el Puente de Espinosa y el Puente Cabrera, que todavía se conservan, y que conectan el Albaicín con el Barrio de la Churra, que se encuentra en la falda de la colina de la Alhambra. En este último es recomendable visitar el Mirador de la Churra, que ofrece una privilegiada vista del Albaicín.
Aunque hay más de 14 puentes, mencionaremos los más importantes que están en el entorno del Paseo de los Tristes.
Puente de las Chirimías
Probablemente un antiguo puente árabe reconstruido en 1882. La chirimía es un instrumento musical de viento-madera parecido al oboe y de doble lengüeta. Es el antepasado directo del oboe y muy similar a la dulzaina. Recibe el puente el nombre de este instrumento porque el pequeño edificio adyacente se utilizó para actos públicos del ayuntamiento en los que eran frecuentes las actuaciones de bandas de música.
Puente de Cabrera y Puente de Espinosa
Ambos de principios del siglo XVII. A la derecha, cuando alzamos la vista a la colina de la Sabika contemplamos la Alhambra, majestuosa y secreta, rodeada de vegetación. Desde el principio de la Carrera del Darro podemos ver la Torre de la Vela y la Torre del Cubo, que forman parte de la Alcazaba. Estos puentes han llegado hasta nuestros días casi intactos, tras la transformación que sufrió la Carrera del Darro a partir del siglo XVII.
Puente del Aljibillo (del Rey Chico)
Otro puente de origen árabe que se construyó sobre el original con un arco de medio punto. Se llama así por el pequeño aljibe que había al cruzarlo.
Puerta de los Tableros o Puente del Cadí
A unos 200 metros del Puente de Espinosa podemos ver los restos del arco de herradura donde estaba esta, y la torre hexagonal que enlazaba con la muralla de la Alhambra. Era límite oriental de la ciudad durante la taifa zirí. Además, cerraba mediante compuertas el río Darro. Debido al crecimiento y posterior cercado del arrabal de los Axares, aguas arriba, a partir del siglo XIII quedaría dentro de la ciudad (intramuros). Esta puerta fue el punto final de la coracha de aprovisionamiento de agua de la alcazaba qadima del Albaicín. De esta puerta se conservan en pie el arranque del arco del estribo o torre poligonal de lado meridional, así como un hueco tapiado que formaban parte de otra coracha que enlazaba con la Alcazaba de la Alhambra. Ambas corachas confluían en esta puerta, sirviendo también de puente de comunicación entre las dos alcazabas por parte de los soldados que se encargaban de la vigilancia en este punto de la ciudad.
Casi todos los puentes que cruzaban el río Darro han desaparecido ya. En 1509 la voladura de un polvorín que había junto a la Iglesia de San Pedro y San Pablo causó numerosos destrozos y derribó parte de la muralla. Se modificó entonces la dirección del cauce del río y se ensanchó la calle. Las obras del embovedado del río Darro a partir de Plaza Nueva acabaron con el resto de los puentes.
Poco después de pasar el Puente de Espinosa, a la altura del Puente del Cadí o Puerta de Tableros, se encuentra El Bañuelo. Estos son los baños árabes mejor conservados de toda España y uno de los monumentos más antiguos de Granada. Son del siglo XI.
El Bañuelo es uno de los pocos lugares que consiguió salvarse de la destrucción de los Reyes Católicos, ya que entre los cristianos los baños árabes tenían una reputación comparable a la de los burdeles. Este edificio ha sobrevivido a pesar de que sobre ella se construyera una casa particular casi desde el mismo día de su ocupación de la ciudad por los castellanos.
En al-Ándalus, los baños públicos eran espacios fundamentales de la vida cotidiana, tanto por razones de higiene como de vida social y espiritual. Además de limpieza corporal, los baños tenían un importante componente social y religioso: eran lugares de encuentro, conversación y relajación. También servían para la purificación ritual (abluciones) antes de las oraciones islámicas.
El Bañuelo estaba dividido en varias estancias: sala fría, templada y caliente, siguiendo el modelo romano y bizantino que los árabes adoptaron y perfeccionaron. Tiene una estructura rectangular, con bóvedas perforadas por tragaluces en forma de estrella, que servían para iluminar y ventilar. La decoración es sobria pero elegante, con arcos de herradura y columnas reutilizadas de épocas anteriores (romanas y visigodas). El sistema de calefacción se basaba en hipocausto, es decir, el calor circulaba bajo el suelo y a través de conductos en las paredes.
En ella veremos una escultura de Santa Catalina de Siena y los escudos de la familia de Don Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos.
El convento está formado por un conjunto de casas donadas por la familia Zafra, entre las que se encuentra la preciosa Casa de Zafra. Una casa árabe del siglo XIV en muy buen estado.
Fue construido en 1539 y se cree que la portada, de estilo plateresco, es obra de Diego de Siloé.
Esta mansión fue la residencia de Don Hernando de Zafra y sus sucesores, quienes tenían el título de Señores de Castril. Dentro podrás disfrutar del bonito patio, típico de las casas granadinas de esta época, y unas vistas preciosas a la Alhambra desde el piso superior.
La Casa de Castril es la sede del Museo Arqueológico de Granada desde 1923 y alberga objetos procedentes de yacimientos arqueológicos de toda la provincia. Es uno de los museos más antiguos de España.
Justo enfrente del museo, junto al río, verás una pequeña plazoleta cerrada con un enrejado. Es la Iglesia de San Pedro y San Pablo, una de las más antiguas de Granada. Se construyó en 1501 sobre una antigua aljama llamada mezquita de los Baños, de la cual solo quedan algunos cimientos y muros.
La iglesia original fue derribada en 1559 y la actual fue trazada por Juan de Maeda, discípulo destacado de Diego de Siloé, en 1560. Tiene una bella portada lateral de Juan de Maeda y otra más grande que da a la plaza en la entrada principal. Esta es obra de Pedro de Orea y en ella se representa a San Pedro y San Pablo, los santos titulares. En el interior de la iglesia de estilo renacentista se conserva un precioso artesonado mudéjar y hay varias obras de gran valor artístico: imaginería de Pedro de Mena, Pablo de Rojas, José de Mora y Pedro Machuca; y una tabla flamenca del siglo XVI.
El Maristán era un hospital islámico, fundado en el siglo XIV durante la etapa nazarí. Su función no era solo médica, sino también asistencial y social: atendía a enfermos físicos y mentales, a personas sin recursos, y servía como lugar de reposo para viajeros.
Fue fundado en el año 1367 por el sultán Muhammad V, el mismo que mandó construir partes de la Alhambra como el Palacio de los Leones. Fue diseñado como un hospital modelo, inspirado en los grandes hospitales islámicos del mundo árabe, como el de El Cairo o Damasco.
Contaba con médicos especializados en distintas disciplinas, atención a enfermos mentales (en un momento en que en Europa prevalecía la visión de que las enfermedades mentales eran posesiones demoníacas), separación de pacientes por tipo de dolencia, jardines y fuentes para la tranquilidad y el bienestar, y una farmacia interna.
Se trata del Hotel Bosques de la Alhambra, construido en 1910. Su ubicación fue lo que los encumbró y lo que les destruyó, pues se encuentra en un sitio mágico, bajo la Alhambra, rodeados de bosques, pero en un terreno extremadamente húmedo, con lo que alojarse allí era una pesadilla, así que la gente dejó de ir. Cuando cerraron no se les ocurrió otra cosa que abrir un Hospital. Finalmente fue abandonado y tiene sus propias leyendas de "espíritus de enfermos" que vagan por allí. Hace poco se ha puesto un proyecto para poner de nuevo en marcha el edificio y devolverle su encanto.
Aunque muchos de los recursos anteriormente mencionados no tienen entrada ni precio como tal ya que se trata de una vía pública, algunos de los edificios que forman parte de ella sí los tienen:
El Bañuelo
Horario de invierno (15 de septiembre - 30 de abril): de lunes a domingo de 10:00-17:00.
Horario de verano (1 de mayo - 14 de septiembre): de lunes a domingo de 9:00-14:30 y de 17:00-20:30.
Cerrado: 25 de diciembre y 1 de enero.
No se puede adquirir entrada solamente para el Bañuelo. Al Bañuelo se puede acceder con la entrada Monumentos Andalusíes (cuesta 7 euros) que también incluye: el Palacio de Dar al-Horra, el Maristán, la Casa Horno de Oro.
Y también con la entrada Dobla de Oro (cuesta 27,30€) que incluye la Alhambra, el Palacio de Dar al-Horra, el Maristán, la Casa Horno de Oro, la Casa del Chapiz, la Casa de Zafra, el Cuarto Real de Santo Domingo.
Se puede comprar la entrada en la página web del Patronato de la Alhambra y el Generalife. Los domingos la entrada a estos monumentos es gratis.
Casa de Castril y Museo Arqueológico
Del 1 de septiembre al 30 de junio: de martes a sábado de 09:00 a 21:00. Domingos y festivos de 09:00 a 15:00.
Del 1 de julio al 31 de agosto: de martes a domingo y festivos de 09:00 a 15:00.
Cerrado todos los lunes y los días 1 y 6 de enero, 1 de mayo y 24, 25 y 31 de diciembre.
Iglesia de San Pedro y San Pablo
Festivos durante las celebraciones. Día 22 de cada mes: 9:00 a 13:30 y 16:30 a 19:00 (verano 9:00 a 13:00 y 17:00 a 20:00).
El Maristán
Actualmente solo se puede visitar el exterior o asistir a visitas guiadas puntuales organizadas por el Ayuntamiento o instituciones culturales. El proyecto de restauración está avanzado y se espera que en próximos años se abra como centro de interpretación o museo.
La Carrera del Darro se encuentra en pleno centro de Granada comenzando en Plaza Nueva junto a la Iglesia de Santa Ana y se encuentra solo a un par de minutos de Gran Vía, que es una de las calles principales de la ciudad. También es de fácil acceso con taxi y autobús.
Aunque es una calle que se conoce un poco en la visita del Albaicín y el Sacromonte, es cierto que no se detiene en profundidad a conocerla y por supuesto no se entra en los diferentes monumentos que conforman una de las calles más bonitas de Granada.
Lo más recomendable es conocerla a través de una visita guiada privada en la que podrás conocer todos los rincones que la componen y visitar los edificios que más te llamen la atención de mano de uno de nuestros guías.
Este paseo tiene el nombre oficial de Carrera del Darro en la mayor parte de su recorrido y de Paseo del Padre Manjón en su tramo más alejado del centro de la urbe, pero es conocido popularmente por todos los granadinos como Paseo de los Tristes, ya que, hasta bien entrado el siglo XX, formó parte del recorrido habitual de los cortejos fúnebres que se dirigían al cementerio de la ciudad.
Pero siempre se ha tenido la creencia de que se debe a la pena que el último sultán de Granada, Boabdil, tuvo al tener que abandonar su hogar en la preciosa Alhambra, aunque como ya dijimos, es su uso como recorrido para los cortejos fúnebres camino al cementerio lo que le ganó este apodo.
Estos cortejos seguían el paseo junto al río hasta llegar al Puente del Aljibillo, donde se encontraba también una de las entradas a la ciudad, la Puerta de Guadix (llamada así porque por aquí entraba la carretera que llegaba desde la ciudad de Guadix). Desde allí, tras cruzar el río, enfilaban la Cuesta de los Chinos, que, tras pasar junto a la Alhambra, llegaba hasta el cementerio de Granada, situado algo más arriba.
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